miércoles, 1 de mayo de 2013

La Primera Fila, 3ra Parte "El Último Vals" (CAPÍTULO 2)


La Primera Fila, 3ra Parte.

Capítulo 2
Regresa

4 MESES DESPUÉS.


Me encanta la lluvia.

Creo que de mis meses preferidos en todo el bendito año es la parte de Septiembre y algo de Octubre.  Los días cuando los bosques, las plazas y las calles se oscurecen con las nubes grises que pintan el ambiente de muchísimo romanticismo y hasta se siente un poco de frió, el necesario para pasear por las calles de la ciudad.

Digamos que no soy muy dada a decir cosas románticas o a ser tan dulce, pero en los últimos 4 meses eh superado muchas cosas; algo así como que eh cambiado por mi bienestar, el de mi familia y también eh cambiado porque quiero ser de verdad sincera conmigo y con Armando.
Los muros han caído poco a poco y de manera definitiva, eh sanado cosas que tenía que sanar y me eh recuperado con satisfacción, no se pero creo que es por él, creo que mi motor ah sido Armando.

Me la eh pasado día y noche ensayando mi entrada. Si es que a lo mejor sería bueno llamarle por teléfono (cosa que no me eh atrevido a hacer y creo que no es lo suficiente formal) o quizás enviarle una carta a su casa (algo retro pero creo que podría ser lindo y único) o quizás y no darle más vueltas al asunto e ir directamente a su escuela (que queda exactamente a 5 minutos de la mía por mucho) y hablar con el, solamente verlo.

No tardé mucho en decidir cuál sería la forma más respetable y única en la cual yo pudiera regresar y verlo, así que opté por sorprenderlo y escabullirme en la escuela de donde nos conocimos y sentarme en la primera fila del salón para que cuando llegara él me viera tal como cuando nos conocimos. Ese día sería hoy.

Aún así no quiero delatarme demasiado porque seamos sinceros; aunque te estés deshaciendo por el chico, necesites que te mire a los ojos, que hasta tu corazón palpite como locomotora y tus mejillas se pongan rojas como carbón encendido, tienes que ser cuidadosa y cuidar que tus rodillas no se tambaleen al estar con él.

Es por eso que me dedico a arreglar ciertas cosas para que me pueda ver diferente, aún más que la primera vez. Si, como en la primera fila de la escuela donde él podía observarme día a día y distraerse con mi cabello. ¿que como lo supe? muy fácil, aparte de que miraba mi cabello con una cara de hipnotizado, me lo dijo en un poema que me escribió.

Nataly me recomendó que para este día usara el vestido color zanahoria que tanto le gustaba a Armando y que me viera un poco más coqueta de lo normal, vaya más linda. Así que estoy lista, creo que mi labial resalta mucho, que mis zapatillas son demasiado sencillas ya que cuentan con una pequeña rosa naranja en la punta, que mi vestido esta perfecto y más brillante que cualquier otro día y que mi cabello (que por cierto ayer tuve que pintarlo de negro y cortarlo para lucir un nuevo look) esta reluciente y más brillante que cualquier otro día.

Con los nervios de punta y por lo mismo sin probar nada del desayuno de mi día, camine en dirección a la puerta de salida no sin antes darme un retoque en el espejo de la sala. Ahí mismo pensé en tantas cosas que habían sucedido, que me estaban sucediendo y que quizás podrían suceder ese día. Mi mente trazaba un plan imaginario de defensa, algo así como: ¿y si lo niega? ¿Y si ya no ve las cosas como antes o quizás endureció su corazón? O algo más fuerte como ¿y si  sus ojos ya no son los mismo de antes y cambiaron de dirección? Reí por todas las opciones que mi mente me ofrecía. De verdad no me imaginaba a Armando siendo de ninguna de esas formas, el no podría ser así conmigo porque conozco como es y que siempre escucha su corazón. Si, lo sé, suena demasiado digamos lo...lindo y hasta rosa pero él es así, siempre lo fue así conmigo.

<<Creo que va a llover, ¡rayos, mi vestido se va a ensuciar!>> pensé cuando abrí la puerta de la casa. Me abrigué un poco, tome mi mochila y agarre un paraguas <<tranquila, todo está pasando como lo imaginaste>> claro, a las 6:30 am no había nada que evaluar hasta que en realidad comenzará a aumentar mi pulso, mis mejillas se sonrojaran sin que mi voluntad lo quisiera y mi cabeza empezara a dar vueltas. En realidad esa sería mi verdadera evaluación.

ESCRIBIR NUEVO MENSAJE:

Nataly, ya voy para allá amiga =S ¡has changuitos!
Espero contactarme en la noche para decirte como me fue.
Te Quiero
Jimena”.

--
>>ARMANDO

-Hola

-¡Hola!- el siguiente paso para ese “hola” desde luego es un abrazo muy caluroso y más hoy que el día esta endemoniada mente lluvioso. Así que acepte cualquier abrazo y más uno que viniera de mi novia. Si, se escucha bien ¿no?, mi novia.

-¿Sabes? Necesitaba un abrazo de estos en calidad de “¡mi glucosa está bajando!”- decía Shanai y yo desde luego no aguante en reírme.

-Hay calma, tu glucosa jamás baja- yo me entretenía riendo por sus ocurrencias – más bien está muy arriba y no debes dejar que alguien se encargue de subirla más con regalos como... - ensayé demasiadas veces el truco de encontrar un objeto detrás de la oreja de alguien pero creo que no soy bueno para esas cosas, así que la tutsi-pop que descansaba en mi mano se calló y torcí la boca- ...una paleta de dulce.

-¡No espera! ¡Ya la chupó el diablo!- me decía la chica. Recogí la paleta y ella me comenzaba a regañar con gestos dulces- que pretendes con eso de que mi glucosa está muy arriba ¿eh?

-Clara, no es bueno que comas algo así por lo de tu diabetes- siempre gano, definitivamente soy una persona que siempre tengo la razón y ella lo sabía.

-Entonces tendrás que suspender también algo como esto ¿no?- y allí iba, un pequeño beso- y esto también – otro abrazo más para la colección de abrazos altos en azúcar. En realidad jugábamos mucho con su problema de salud aunque al principio no fue gracioso. Desde los 17 años comenzó con la diabetes y tanto para ella como para su familia había sido algo fuerte y ahora a los 22 años también lo era para mí aunque creo que a ella le importaba tanto como la materia de física, osea nada.

Yo sinceramente la cuidaba de todo y me percataba de que en las cenas su dieta fuera la correcta, pero Clara era aferrada a que siempre preserváramos el inicio de nuestro noviazgo, una paleta de dulce todas las mañanas.

-Creo que esos abrazos son más dañinos para mí que para ti – fui sarcástico y actué un desmayo- ¡mi azúcar!

-No me congvence señog, su actuación es mala, su postura peog y su cuadro facial...emmm- estaba actuando como una directora de cine francesa- nosotgos le llamamos joven.

Nos reímos como lo hacíamos todos los días justo en la entrada de la universidad en un recodo de el pilar más cercano, un poco escondidos de todo el mundo.

-Bueno, ya es tarde- me decía Shanai con sus ojos verdes acuosos que se dejaban ver a través de sus lentes- ¿te llegó mi mensaje en la mañana?
-Si si claro, entonces nos vemos al rato ¿ok?- toque sus manos que se sentían algo frías debido al clima de nuestro entorno.

-Si amor, te quiero- me guiñó un ojo y se alejó a las escaleras del edificio principal.

-¡Por cierto Shanai!- era necesario gritar porque ella ya se había alejado un buen tramo- ¡nos vemos en las quesadillas!- ya no me lograba escuchar. Yo tenía que gesticular de manera exagerada y hacer mímica haciéndole entender todo. Ella volteó pero al parecer entendía otra cosa y solo me decía que si, hacía mímica de comer tacos, también de una inyección de insulina que se introducía en su brazo y de un corazón en su pecho que latía. Después me mando muchos besos. Yo solo reía al verla hacer todo su show y aun así no me daba pena seguirle la corriente.

Después de eso giré rápido para ir a la entrada principal y esperar a mis amigos de  ingeniería. De entre toda la gente que entraba logré ver un manto color naranja y se me hizo algo familiar pero no le brinde demasiada importancia así que mejor esperé a que se apuraran los chicos, ellos tenían la misma suerte que yo, siempre llegaban tarde.

>>JIMENA

La entrada principal de la escuela de ingeniería siempre está llena de mucha gente que entra corriendo casi casi como si no hubiera esperanzas de vida; vaya, como si no fueran a llegar temprano a clases.

Todavía recuerdo cuando cruzaba por esa puerta apenas hace un tiempo atrás antes de cambiarme a la facultad de medicina, era justo como ellos. Derrapando en la entrada y esperando que el profesor no se molestara por mi don tan especial, no me refiero al don de llegar tarde, sino al don de inventar alguna escusa creativa para que toda la gente del salón, hasta mis amigos de ingeniería se creyeran el cuento.

Pensé un momento si era buena idea entrar por la puerta principal o mejor rodear la escuela y buscar la puerta trasera. No esperé más y rodee la escuela, no era tan tardado dar una vuelta entera, el problema eran mis zapatillas y la lluvia, toda mujer sabe que hay peligro cuando de ellas se trata.

A toda velocidad como pude  llegué al pasillo principal de los salones generales, miré el horario de clases y de inmediato identifiqué en que salón tendría que entrar Armando “12-02” <<dos pisos arriba y hasta el fondo>> pensé y sin vacilar corrí cual flash con zapatillas y vestido.

Al fin llegué y para mi sagrada fortuna en el salón no había ni una sola alma. Corrí para tomar asiento y sequé las gotas de lluvia que habían caído sobre mi abrigo, me lo quité y lo colgué en la parte de atrás de mi silla. Mi corazón había iniciado una velocidad en un  kilometraje desconocido. Después de un año 4 meses sin verlo era justo que mi sistema nervioso se viera afectado de tal forma que no encontrara forma de salir de mí, a excepción de mi palpitación y del sudor de mis manos.

Lamenté en verdad no haber comprado algo para Armando, quizás un pequeño detalle o algo que le hiciera recordarme. Así que puse a prueba mi creatividad, tenía que hacer algo en un segundo, no tardarme y que lo hiciera sentir bien.

-Veamos. Tenemos una hoja…no, es algo muy común…- espere que mi mochila fuera una especie de bolsa mágica al estilo Hermione Granger pero no, creo que ahora le daba razón a Armando, soy demasiada ñoña y solo tengo miles de libros, plumas y cosas que usan las personas para embotar una mochila y convertirla en una librería nacional- …plumas…en que estoy pensando, obvio no – Dios mío era increíble, no había nada y el tiempo corría cada vez más rápido, los nervios me estaban destrozando y mis manos comenzaban a ser más torpes- ¡vamos!...un plumón…no, creo que no- bufé. El reloj marcaba ahora 7:02 am <<! Dios mío alguien viene!>> la puerta del salón se abrió y mi corazón casi entró en paro cardíaco  Mi mirada no se atrevió a ver el marco de la puerta porque no quería que me viera Armando directamente, claro, al menos si es que era él. La puerta se abrió y de reojo vi a una chica de estatura baja y desconocida para mí. Al verme dudó si ese era su salón y revisó su horario de clases, creo que yo era el motivo de su duda.

-Buenos días- me saludo áspera.

-Hola- Le respondí sin evitar sonreírle por la pena del momento y saber que ya me había delatado el rubor natural de mis pómulos.

De inmediato y sin prestarle mayor atención a la chica que se había sentado tres asientos atrás del mío, busqué con frenesí en el bolso de mi mochila y nada que encontraba algo que me ayudara, casi me había dado por vencida y casi de la nada y para mi sorpresa, se encendió una idea en mi cabeza, necesitaba el plumón negro y toda mi imaginación y si, hasta mi mal talento para el dibujo.

Destapé el plumón, me puse de pie y me dirigí al pizarrón. Comencé a dibujar, línea a línea, trazo a trazo y a la vez tuve que borrar con mi mano cuando creía, en mi buen intento por ser una buena artista, que el dibujo no estaba saliendo del todo como lo había planeado. 

7:06 am, creo que ya lo había terminado y solo bastó unas pequeñas letras debajo del dibujo para firmar mí autentica obra artística, listo. No me importó su la chica ya había visto mi locura, ya era demasiado tarde para arrepentirse.

-¿Jimena?- se abrió la puerta de nuevo. Tapé el plumón y levanté mi cabeza para mirar la entrada del salón. Alguien muy conocido me llamó.

>>ARMANDO

7:06 am. No puede ser. Esperé que este día fuera un horror después de la pesadilla de anoche pero no tanto, de verdad no tanto ni así de esa manera tan odiosa.

Después de enterarme por medio de Mario, mi mejor amigo, que el examen de Transferencia de Masa se iba a mover de día y  horario, y que mi extenuante cansancio y entrega por estudiar de la noche anterior no había valido tanto la pena, me desmoralicé totalmente. Aún no habíamos llegado al salón y recibir ese tipo de noticias significaban 2 cosas. La primera era una paz que se injustificaba por el nuevo horario del examen, es por eso que era inútil relajarse porque estaba seguro que el examen se movería para mañana y hoy tendría que volver temprano a casa para inundar mi ser entero en las inútiles paginas de mis libros, y por lo mismo no ver a Clara en la tarde para ir a comer.

-Pues entonces no hay que llegar al salón- propuse con desgane- Pérez no va a estar ahí y no planeo quedarme dormido sin hacer nada.

Mario no era tan comunicativo y solo asentó con la cabeza en lo que me empezaba a contar sus viejas historias de gamers para mi mala suerte, una y otra vez.

>>JIMENA
Carlos era una buena persona, de esos amigos que te llegas a encontrar de vez en cuando en la vida y encajan contigo perfectamente. Cuando entró por la puerta pensé que seria otra personita pero para mi suerte resultó ser que no.

-¡Pero miren a quien tenemos aquí, a la futura Doctora!- Si, un buen amigo, pero no para esos momentos. Siempre trataba de ser demasiado espontaneo y feliz; una sonrisa era evidente en su cara de gato tipo Alicia en el País de las Maravillas- Que sorpresa verte amiga ¿Cómo estás? – abrazo desprende viseras y un beso succionador en el cachete- y deja de eso… ¡pero qué guapa te vez!

Hablamos de muchas cosas. Entre la escuela de medicina, entre la ingeniería de Carlos, entre los viejos amigos mutuos, entre su familia, la mía, su novia, mi soltería, etc, pasaron los minutos y en lo que la conversación transcurría yo me dedicaba a dar miradas intensas a la puerta en espera de verlo, aún así mi ánimo se desvanecía poco a poco porque creí que no llegaría y siendo las 8:25 de la mañana así fue.

-Oye, ¿Ese dibujo qué onda?- me preguntó Carlos

-Emm…si claro…- vacilé perspicazmente- …no sé quien lo haya dibujado, es algo…raro…- reí entre dientes.

-El dibujo se ve de lo más raro, pero...- su voz se quieto demasiado-  esas palabras son muy lindas- sacó su móvil de la chamarra y copió lo que estaba en el pizarrón- ¡al facebook!

-¡No!- el grito fue ahogado

-Hey amiga, pero ¿por qué no? si mi chica escribiera algo así moriría en sus brazos- Carlos tiró a reírse y yo a tapar mis cachetes, ahí iba de nuevo el rubor delatador. Carlos mostró su celular y en la pantalla del móvil se leía “ENVIADO”

-No sé tú pero yo lo voy a borrar- era demasiado, las clases en si duran 2 horas y solo me sobraba media hora para pretender que Armando viera el dibujo, y no solo eso, ese dibujo era un peligro en celulares asesinos y manos adictivas como las de Carlos, me moriría de la vergüenza ver que los de la siguiente clase entrante vieran algo así. Al menos el alivio que tenía era que ya estaba en el Facebook de mi amigos, si, gran alivio.

-No seas fresa y déjalo ahí – Carlos me tomó del brazo y me empujo hacia la puerta de salida – cálmate, ahorita vienen los de limpieza y tantán, se acabó, al menos deja que ellos lo admiren- ya estábamos afuera del salón y la risotada de Carlos hizo que mucha gente nos volteara a ver. Después de salir doblamos a la derecha y nos perdimos en los pasillos. Miré mi reloj y ya daban 08:28. De los nervios a duras penas lograba caminar correctamente pero lo que más me preocupaba era mi corazón, lo único que él esperaba es que algún día eso que había escrito en el pizarrón se volviera realidad.

>>ARMANDO

08: 28 am. No quería caminar pero era necesario ir a entregar mi trabajo de Ph en frutos y vegetales en el cubículo 15 del edificio principal junto al salón “12-02” donde se ubican los salones generales. Preferí no ir con Mario. Definitivamente un poeta como yo con un amigo gamer como él, somos materia insípida cuando nos unimos.

Doblé rápidamente a la izquierda y después de  nuevo a la derecha para entrar al pasillo, escuché cerca del mismo unas zapatillas correr y unas risas que Dios guarde la hora de reírme así, aún así la risa me era familiar, creo que era de mi amigo Carlos. No me detuve tanto en pensar en él y caminé por el pasillo pero justo antes de llegar al cubículo 15 algo comenzó a picarme en la nariz. Era un olor algo fuerte y hasta me inquietó algo los nervios, un perfume delicado y a la vez un poco agresivo, casi como el olor de los claveles frescos en el invierno*. No sé por qué rayos pero el olor me era algo familiar y muy profundo, lo conocía de algún lugar y me agradaba, era muy natural casi como si estuvieras en un bosque lleno de pinos a tu alrededor o como si estuvieras en un campo de pastos verdes y frescos y la lluvia hubiera caído en ellos. De verdad era muy agradable. Vacile un poco y me decidí por seguir el rastro de aquel aroma tan delicioso.

Caminé un poco al lado del cubículo 15 justo afuera en el pasillo y esperé que la gente que pasaba por ahí (que era poca) no se diera cuenta o se riera de mi estado en coma.

Caminé poco a poco trastabillando los tobillos, levantando y agachando la cabeza casi como un perrito que se dedica a buscar su comida. De inmediato supe que el salón “12-02” era el que despedía ese olor tan rico y húmedo. No dudé más y entré, cerré los ojos y respiré profundamente haciendo que mis poros se deleitaran, mis pulmones se hincharan y recobraran algo de dulzura y mi día tuviera un toque de felicidad y hasta porque no, un toque de paz.

En lo que mantuve los ojos cerrados avanzaba hacía las sillas de la primera fila y veía en dirección a la pared de atrás tratando de retratar con mi mente un espacio con un cielo azul, muchas aves, peces, y un sinfín de frutas de muchos colores. Era demasiado raro experimentar eso, era casi como una droga.

No pasó más de 2 minutos y me di cuenta que el olor se alejaba paulatinamente, me relajé un poco más y traté de no hacer movimientos bruscos para evitar que el olor se alejará debido al impulso del aire. Poco a poco y casi perdiendo el sentido de la orientación me di la vuelta en dirección al pizarrón imaginando que el bosque donde me permitía estar el aroma se oscurecía. Sin más que hacer, poco a poco abrí mis ojos y esperé la única sorpresa de la luz del día derritiendo mis corneas, pero no lo que pude observar después.

En el pizarrón estaba dibujada una media luna con plumón negro (al menos eso era lo que podía describir mi mente porque el dibujo no estaba del todo bien hecho)  La luna estaba por arriba de una colina en un monte y dos muñecos mal hechos estaban acostados en el pasto en lo que veían la luna. Había muchas líneas alrededor del astro que me indicaban que estaba brillando y que casi casi estaba sonriendo. Había estrellas por cualquier lugar del pizarrón, desde arriba hasta abajo y de marco a marco. Era un cuadro muy bonito y demasiado acogedor, hasta podría decir que combinaba con el olor del salón. ¿Acaso un par de enamorados habían estado ahí? ¿Tanta era su locura de amor que se dedicaron a pintar un cuadro sin actitud artística y presumir su mal don con cualquier persona que entrara al salón?. Reí al darme cuenta que no conozco mucho sobre esa locura de amar. Con Shanai las cosas van muy bien y la verdad me trata como nadie, me hace sentir especial en todos los sentidos y tanto para ella como para con los demás yo eh cambiado. Ella es una chica con cualidades especiales y diferentes y le eh demostrado mi crecimiento en el aspecto de que el pasado está quedando en el olvido poco a poco. Clara Shanai (como es que en realidad se llama aunque le enfada que le llamen así), es la persona a la que le debo mucho por el apoyo que me ah brindado, me ah enseñado tantas cosas y a sacar otras tantas que no sirven.

Aún recuerdo el día que nos conocimos y el lugar donde la vi por primera vez. Era una fiesta común a la que  yo no era regular en asistir porque no me gustan del todo No soy de esos muchachos que asisten a esos lugares por el hecho de bailar, beber, o solo para charlar, soy reservado. Nataly que es mi mejor amiga me invitó porque vio que mi estado emocional en esas fechas era crítico. Yo era todo un esqueleto y por alguna razón que ahora no recuerdo le dije que si a mi amiga aunque pensándolo bien, el destino planificó algo diferente y único ese día, el encuentro con mi novia.

Regresando un poco al cuadro que estaba en el pizarrón, creo que al menos yo no hubiera sido capaz de dibujar algo así. Tengo que confesar que enamorado aún no lo estoy pero que quiero demasiado a Clara. Ella se ah convertido ahora en mi escudo y si es que mi mente comienza a divagar entre lo absurdo de volver a pensar en nombres indeseables o en lugares que no me conviene remembrar, solo pienso en ella y sé que es bueno ya que la misma psicóloga en mis terapias lo ah marcado, “Armando volver no es una opción, desaparece de ahí, desaparece Tú porque Ella no lo va a hacer

Me acerqué un poco más al pizarrón porque no alcanzaba a ver al cien todo lo que habían dibujado y hasta me detuve un poco más en unas letras que estaban escritas justo abajo del dibujo, eran cortas así que quería ver que tanto se amaban esos dos tortolos:
“Si la luna no lo ah olvidado yo se que tu tampoco, le hablaste a la luna y ella te escuchó.
Eh vuelto.
 Jimena”


¿Jimena? El nombre retumbó en mis oídos ¿Volver?...Mi corazón se detuvo por completo. El nombre, la Luna…el perfume.

Alguien había regresado, alguien que no tenía que hacerlo.

>>JIMENA

No tenía la intención de regresar al salón y ni tiempo tenía de hacerlo. Mis clases comenzaban a las 9 y yo aún seguían en la escuela de ingeniería despidiéndome de Carlos. Aún así tenía que verlo hoy, no era justo esperar bastante tiempo como para darme por vencida, así que opté por regresar a las 3 pm y quedarme bajo el árbol de la salida de la escuela y verlo ahí, era hoy o nunca.

18 de Octubre, 14:50 hrs.

Un poco de labial, un retoque en los parpados y creo que ya estaba lista.

Corrí bajo la lluvia esperando que ni una gota de lluvia tocara mi rostro o mi vestido pero era casi inútil, había arreciado y las gotas salpicaban mis zapatillas y regaban el vestido de gotas de lodo.
<<No importa>> pensé en lo que mi corazón se aceleraba cada vez más como lo había hecho en todo el día.

El árbol de la escuela era un buen refugio para la lluvia, así que bajé el paraguas que me cubría y me sobrepuse el abrigo blanco. Comenzaba a descender la temperatura y el frío hacía que mi nariz se convirtiera en la amiga y cómplice de Rodolfo el Reno.
De vez en cuando saludaba de lejos a algunos amigos conocidos de tiempo atrás.
Mis piernas temblaban mucho, mi corazón me permitía entrar en calor interno y mi sangre fluía demasiado rápido, <<por favor, ¡sal ya!>> mis nervios aumentaban como nunca lo habían hecho, es más, hasta siento que se cortaba mi respiración y tenía que respirar más rápido. <<Todo está bien, solo salúdalo y hazle una invitación de ir a caminar, no será nada difícil. Se fuerte y no te desmorones, te verás peor haciendo tu show enfrente de Armando>>

Hubo un momento en el que muchísima gente salió por montones de la escuela y se me dificultaba buscarlo, pero en una de esas vi a Mario, uno de los mejores amigos de Arturo. De inmediato tomé el paraguas que estaba en el piso y comencé a sacar la cabeza de entre la gente para no perderlo de vista y también para ver si es que Arturo no estaba con él.

Me metí a empujones en medio de toda la gente. Algunos con la pero intención del mundo se recargaban sobre mi y en una de esas por poco caigo debido a que mi tacón se atoró en una hendidura en el piso. La misma marea de la gente no dejaba que yo pudiera llegar con Mario aunque poco a poco me daba cuenta que lo estaba alcanzando, pero de Arturo  no lograba ver nada.

-¡Mario!- me proponía a correr si era necesario. Aunque mi mirada estaba fija en Mario, volteaba a cualquier lugar en mí alrededor para ver si es que Armando aparecía por ahí.

De pronto, de entre toda la gente, pude ver un cabello negro azabache peinado de manera informal. Si de él me acordaba bien, creo que podría ser Armando, y para mi suerte fue así. Estaba caminando entre la gente charlando con Mario y caminando muy deprisa. <<¿Cómo es que no lo vi desde el principio?>> pensé

-¿Armando?- No lo grité, casi casi fue solo un susurro. Casi como si mi corazón soltará un suspiro profundo.

Siento que en esos momentos mi razón estaba preparada para lanzar su ultimo armamento ¿Crees que te aceptará de nuevo? ¿Crees que la carta habla en serio y es sincera? ¿Crees que él sigue siendo el mismo de antes?

-¡Armando!- esta vez fue un grito. No me importaba, no era  cuestión de averiguar, lo único que quería decirle es que estaba aquí como la primera vez, como siempre lo estuve.

-¡Armando!- Las zapatillas me importaron un bledo y decidí quitármelas. Si me ensuciaba o no ya no era prioridad. Corrí más a prisa, la gente que estaba formando el bloque de personas que salían de la escuela ya estaba disperso y eso me dio un poco más de espacio para ir con él. Avanzaba más a prisa, el cabello se desarregló demasiado por el aire que empezaba a hacer. La lluvia no dejaba de caer y Armando corrió más a prisa, al parecer no se quería mojar y comenzó a correr demasiado rápido. Yo no me contuve y aceleré aún más que él el paso. 10 Metros, 5 Metros…

-¡Armando!- Mario volteó de inmediato a verme por encima del hombro. Armando se detuvo en seco sin voltear a verme. Me detuve justo detrás de Armando – A…Arman…Armando- su nombre en mi boca se atravesaba aunque mi intención era hablar bien y que el escuchara perfectamente mi voz.

Armando poco a poco volteo a verme. Mi corazón no lo aguantó y sin pedirlo ni pensarlo comencé a llorar.      

Nuestras miradas se enlazaron casi por intuición, como si fueran imanes esperando el momento adecuado para atraerse por las leyes naturales. Las lágrimas que salían de mis ojos brotaban como si no fueran a contenerse nunca más, es más, sentí que brotaban debido a que mi corazón las invitaba a salir y no les impedía nada, en pocas palabras, consentía que mis lágrimas me delataran por completo.

-No- dijo secamente en lo que con su cabeza negaba- no… ¡No!- casi se hundió en un grito- ¡no puedes! ¡No ahora!

Un dolor comenzó a cercenarse en mi pecho. Arturo caminaba hacia atrás, se alejaba de mi sin prestar atención a nada más que a mis ojos que estaban atiborrados de lagrimas y ahí ocurrió, sabía que no estaba alucinando, Arturo también soltó a llorar aunque se tapaba la cara y los ojos con las manos evitando que Mario lo viera, pero ya era demasiado tarde.

-Perdóname- quería decírselo fuerte para que me escuchara, pero tenía un nudo enterrado en la garganta. Mis ojos estallaban en hinchazón y mi piel blanca se volvió mortalmente transparente- nunca fue mi intención…- y sin más ni más, sin que terminara de hablar, Arturo se echó a correr.

<<! Que esperas maldita sea! ¡CORRE!>> sentí que el corazón me llamaba y que también se me salía del cuerpo, vacilé un poco tratando de asimilar todo lo que estaba pasando. En lo que resbalaban mas lagrimas Mario me veía como si hubiera visto un fantasma del pasado e impresionado solo frunció el ceño. Mi cara me delató y miré el camino que Arturo había tomado para perderse de mí. De pronto y casi instintivamente mis pies se movieron sin que recibieran mis órdenes, me eché a correr en medio de la lluvia con los pies descalzos y con el vestido hecho un trapo mojado.
<<Y si regresa a ti ¿Serás como la primera vez con él? ¿Trataras de infiltrar tu dolor en su corazón y lo apuñalarás con tu despreció?>> decía mi mente al compás de mis pies <<Eres Jimena, no una enamoradiza más, no eres la mujer que el ah soñado>> No le presté atención a mi razón. Por primera vez desde hace tiempo tenía que ser seria con lo que en realidad sentía << ¿En realidad es amor?>> decía mi mente, yo con seguridad le respondí <<Mírame, estoy corriendo>>

No sé cuantas cuadras tuve que arriesgar mi vida para llegar a Parque Hundido pero al fin estaba ahí, esperando que Arturo se detuviera y que me diera tiempo y espacio solo para decirle unas cuantas cosas, de verdad no quería llegar a mi casa con este dolor en el pecho, no me imaginaba así.

Arturo se detuvo en un camino dentro del mismo Parque para tomar aire. Solo se limitaba a mirar de un lado a otro y estaba casi de rodillas, empapado esperando que el cansancio no lo hubiera vencido por completo. Por mi parte detuve la marcha justo a unos metros de donde se había detenido y traté de respirar con normalidad pero me era muy difícil, tosí muy bajo esperando que no me escuchara, no quería que se volviera a ir.

Avancé poco a poco y me detuve justo detrás de él. Tomé un poco de aire, esperé a que los truenos me dejaran hablar y que la lluvia tomara parte en la música natural de ese momento. El se levantó después de tomar un largo respiro y yo aproveché el momento para hablar.

-Perdóname- le dije- Arturo, yo no quería hacerte daño como tú lo crees.

Arturo relajó sus hombros aunque seguía de espaldas a mí, sus brazos y manos estaban colgados casi como si fueran abrigos de algún perchero, estaban sueltos y flácidos. Volteó a verme y noté lo que no había visto hace tan solo unos instantes afuera de la escuela, me di cuenta que su cara me estaba diciendo que estaba totalmente indefenso, que no había en ese momento algún escudo que bloqueara sus sentidos, que si quería decirle algo era la hora, que él no se marcharía hasta que yo dijera todo lo que dictaba mi corazón.

-Tengo muchas palabras que tengo que decirte y están aquí – señale mi pecho- dentro de… mi corazón y- pausa- deben salir, tienes que saberlas antes que otra cosa suceda- la cara de Arturo no me indicaba nada, estaba absorto en mi mirada y en verdad esperaba que el pudiera entender que todo lo que había pasado era por una razón.

>>ARTURO

-Tengo muchas palabras que tengo que decirte y están aquí- señaló su pecho- dentro de…mi corazón y- se calló por un momento - deben salir, tienes que saberlas antes que otra cosa suceda.

El Parque Hundido es un lugar que se está ubicado en la ciudad de México justo al lado de la avenida reforma. Es un lugar que está lleno de arboles y mucho pasto y que, a comparación con la naturaleza urbana de la misma ciudad, es un lugar muy humano, muy natural, y muy romántico. Justo en medio del mismo parque hay un reloj adornado con flores y mucho césped. No es un reloj común como el que podrías encontrar en una catedral con una posición de 90 grados y en lo alto del edificio, éste no, este está casi acostado en el piso con una leve inclinación para que toda la gente que pase por el lugar no se pierda ya sea de lo hermoso del reloj o de el retraso de su hora, y exactamente ahí estaba yo, al lado del reloj que siempre marca la hora exacta, sin fuerzas, cansado, y viéndola a ella regresar al inicio. Entonces antes de que iniciara a hablar de nuevo, la interrumpí.

-regresaste- mi voz no era la de siempre, tengo una voz fuerte y dura, está vez era pasiva, tranquila. Esperé que Jimena la pudiera escuchar - ¿Por qué? – agachó su cabeza, miró sus pies y se acomodó su cabello tras su oreja.

-la carta- señaló- nunca lo supe, nunca me di cuenta que en realidad Armando estaba escudando mi realidad y haciéndome olvidar el pasado o quizás yo no quería darme cuenta.

-¿No querías darte cuenta? – hubo una pausa corta en lo que la lluvia seguía empapándonos.

-¿Quieres saber la verdad? ¿En realidad quieres saber qué es lo que pasó todo ese tiempo?- ella lo sabía. Después de conocernos durante un año y medio y después desaparecer de mi vida creo que era de mi dignidad saber toda la verdad, no pretendía ser demasiado negativo en el instante, quería saber porque su estrategia y su punto de ataque siempre fui yo.

-Hazlo- acepté su propuesta.

-Hay veces que no quieres regresar al pasado- decía- pero es necesario hacerlo para saber porque estas en un hoyo del que crees que jamás vas a salir y así siempre eh sido yo, impenetrable, intocable, siempre pretendiendo ser feliz como cuando me conociste la primera vez, haciendo que el mundo de las demás personas mejore y sea más vivo aunque en lo personal y en lo secreto siendo una persona con un dolor permanente y sin mejora, eso lo creía hasta que llegaste Tú.

No sé si ella estaba tratando que mi consiente se creyera todo eso, pero una verdad era intocable e irremediable, tenía que regresar al inicio y verme en esos días cuando la conocí por primera vez aunque la doctora en mis terapias del año pasado me lo había prohibido, de hecho la última cita que tuve con ella fue una resultante de todo.

Recordaba el Chesse Long, respirando profundo, sintiendo una enorme sonrisa en el rostro debido a que según el diagnostico resultaba favorable; había ganado la primer fase de la batalla. Recuerdo perfectamente ese instante, la voz  femenina de la doctora ordenando a voz pasiva <<…No regreses Armando, por lo que más quieras no vuelvas, si vuelves…ahí la encontrarás>> dictaba la doctora en su sentencia.

<< ¿Estás seguro?>> mi mente comenzaba a querer ayudarme y planeaba rescatarme una vez más << Ahí la encontrarás>>la voz de la doctora en mi cabeza y la voz de mi consiente se fusionaron.

Mis pies se tambalearon, el miedo subió por mi espina dorsal como un frío veneno y terminó en la mollera, en el último cabello de mi cabeza. Mi cuerpo emitió un calor combinado con un frio interno demasiado irritante y supurante. Mi pecho crecía cada vez más y se aceleraba mi pulso. << ¿Quieres saber la verdad?...>> decía mi consiente y en un susurro que estoy seguro se escuchó en todo el parque, me ordenó <<…regresa>> Cerré los dos puños, apreté la mandíbula hasta que me dolió el cuello y por un instante que pareció eterno…cerré los ojos.

CONTINUARÁ...

3 comentarios:

  1. :O no inventes, esta genial!!... no puedo esperar para el próximo capítulo!!!

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    1. Muchas Gracias!
      Si te gustó compartelo con tus amigas o amigos, me harías un favor! =)

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    2. claro! con gusto! .. una de mis amigas ya también es fan! :)

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